Cuando William recordó estos recuerdos miró a Amora que estaba muy cansada.
La llevó de regreso al bosque sobre su espalda.
Ella no se quejó, estaba tan cansada que hasta podía dormir en la acera.
Pero hoy el recibimiento fue diferente, había varios animales, queriendo acercarse a Amora en la entrada del bosque.
Los ojos de Amora se abrían cada día que solo pensaba en animales inofensivos, pero hoy había grandes depredadores.
Pero extrañamente ella no sintió la sensación de peligro, William mi