Ulisses intenta explicarse, pero es inútil.
Alfonso cree fríamente que su nieto es impotente.
-Amélia es una niña dulce, que sueña con tener una familia, tú no estás capacitado para tener este puesto, tendré que buscar a alguien que sea el marido de Amélia.
-¡Amélia es mi esposa!
-No más, la perdiste.
No supe cuidar la rara joya que recibiste de la mano.
-Vamos, me quiero ir, no soporto este olor a hospital.
Amélia y tú dormisteis hoy en mi casa, no quiero estar sola.
-¡Tienes que permanecer