LARS
Ir de compras era lo que más detestaba, de hecho, tenía gente que trabajaba para mí para hacer esas cosas. Pero estar con Martina en medio de una tienda probándose prendas tenía sus ventajas. Entre ellas ponérmela bien dura mientras mis ojos se daban un festín con su cuerpo.
Mientras se ponía el segundo modelo, y después de ese momento tan subido de tono, su móvil sonó y vi que le entró un mensaje de mi madre.
Llegaré en cinco minutos, gracias, hija.
Presioné los labios e intenté tomármelo