LARS
No me olvidaré de sus palabras que me calaron y me rompieron por dentro, no me olvidaré de estas porque me desalmaron.
—Lars— dijo ella y entré en su casa cerrando con un portazo la puerta.
La sujeté de la nuca y contra la mesa de ese comedor, le bajé las bragas y me coloqué el condón y me la follé, Rose gritaba de placer y yo le daba duramente mientras me ahogaba en rabia, despecho, desahogándome y olvidando a esa mujer que no merece nada de mí.
—Joder, Lars.
Llegué y llené el preservativ