—¿Crees que sea buena idea que vengamos contigo? —preguntó Jolie, deteniendo los pasos de Darius antes de entrar a la casa—. Creo que debiste venir solo y primero hablar con ella.
Nerviosa como estaba y basándose en el último encuentro que había tenido con la madre de él, sentía miedo de que volviera a atacarla e insinuar que Loana no era hija de Darius.
Él la tomó del rostro y dejó un suave beso en sus labios, antes de sonreírle con seguridad y aferrarse a su mano y a la de su pequeña princesa