Jolie acostó a Loana en su cama y Darius se encargó de cobijarla. Como si estuviesen sincronizados, los dos se agacharon al mismo tiempo a dejarle un beso en su mejilla, lo que ocasionó que se golpearan las cabezas y soltaran una pequeña maldición en medio de una risa.
Se sentían torpes desde el momento tenso y caliente del restaurante, y es que ninguno de los dos podía sacar de su mente la osadía del hombre. Los dos podían aun sentían ese roce, como si hubiese quedado tan grabado en sí mismos