El señor torres comienza a reírse y le repite sus palabras haciéndole ladear una sonrisa a Vladimir.
—Yo no me voy a rebajar por una golfa. ¿no es eso lo que acabas de decir?
—Es irónico ¿no cree? Considerarla a ella como una golfa, claro, como no creen que sea suficiente para el bastardo de Joseph, pero déjeme serle claro. Ella no es una golfa, es mi futura esposa.
Karen sintió una punzada en su pecho por escuchar las palabras de Vladimir, su corazón dio un vuelco mientras sus lagrimas comienz