CAPÍTULO 82. DOLOR PROFUNDO
Gabriela
Cuando Llegó a su piso me acerco a su puerta y tocó con mis dedos temblorosos pero no abren y sigo tocando, hasta que la puerta se abre derepente y me quedo pasmada con lo que ven mis ojos, me pongo palida y mi pecho sube y bajá porque no puedo creer lo que mis ojos ven, no, me niego a creer lo y es tanta mi sorpresa que no puedo ni siquiera hablar, ella está parada en frente mio con solo su camisa y lo peor de todo es que es precisamente la misma que tenia puesta anoche mientras fué