Capítulo 53

No puedo dejar de ver como Isac se mantiene tan relajado cuando de lejos puedo sentir la mirada penetrante y asesina de Lenin, luego del estúpido beso que minutos más tarde me confirmó que era solo para cabrear a los presentes, me arrastró prácticamente hacia una de las mesas en las que sin duda alguna, quedaba a la vista de su hermano.

Ni siquiera me pidió

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