Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa amenaza de Lenin me sigue toda la noche, no puedo dormir, por más posturas que intento no me surte el efecto, y a las dos de la madrugada termino en la cocina comiendo una enorme barra de chocolate, sentada en el sofá mientras revivo los momentos frescos de lo ocurrido. Extrañamente no me sentía avergonzada, todo lo contrario, era una victoria para mí y eso me hacía sentir mejor, pero la cosquilla en mi







