17 de febrero de 1742
Un olor penetrante a humo despierta a Catherine de su letargo. Cabecea sobre el escritorio en un intento por no quedarse dormida. Lleva toda la noche tratando de escribir una carta para su padre en Birronto. Hace tanto que no sabe de él que; por alguna razón desconocida, sintió la necesidad de escribirle, pero no haya las palabras adecuadas.
Mira por la ventana del camarote y se da cuenta de que ya ha amanecido, pero el océano se ve gris y apagado. No hay sol que ilumine,