06 de noviembre de 1741
Andrew no se esperaba que los saqueadores estuviesen tan bien armados y preparados. Nada lo hubiese alertado lo suficiente para lo que sucedió cuando iban a mitad de camino entre los botes y la armada del rey. Tuvo que saltar al agua fría y cristalina en medio del oleaje para lograr salvarse de los cañones que caían sin cesar contra él y sus hombres.
Cuando logró llegar a la orilla, solo pudo contemplar con ira e impotencia como se hundían todos los barcos, destruidos po