21 de marzo de 1742 (cuatro días antes)
Esa mañana en Queen Bay todo se siente gris y apagado, o quizá es Andrew Sallow quien lo interpreta así. Desde que ella le dijo que prefería estar con Arden, todo su mundo se desmoronó. No quiso volver a su casa para tener que enfrentar a su madre y su disgusto por haberle presentado una “prometida” de forma inesperada; mucho menos para aguantarse su cara de felicidad al decirle que todo se había acabado.
En retrospectiva, no pensó bien las cosas. Fue un