24 de marzo de 1742
Andrew lleva tres días y una noche entera remando sin descanso para poder llegar a la isla de Birronto a tiempo. Esa mañana su cuerpo le pide que pare, que ya no puede más del cansancio. La brújula lo ha guiado todo este tiempo en dirección al norte más allá de donde alguna vez había navegado. Por suerte el clima ha estado tranquilo esos días, y la corriente ha estado casi siempre de su lado, empujando el pequeño bote hacia el lugar correcto.
Saca la bota de agua y se da cue