—¡No! ¡No! ¡No! Eso es privado. Por favor, deja de interferir —respondió Susan entre lágrimas.
Ni siquiera sabía por qué estaba llorando. Sus pensamientos eran un caos.
Siempre había sido la chica más hermosa, desde la escuela hasta la universidad. Muchos chicos la pretendían. Aquella admiración constante había hecho que, en el fondo, se sintiera orgullosa de sí misma.
Y ahora…
Su esposo la había vendido.
Había terminado en la cama con otro hombre.
Ese hombre era Stefan Novak: un empresario exi