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—muy bien veamos de cuánto estas— dijo la doctora a Alejandra — estaba en la camilla con las piernas abiertas y una ginecóloga en medio de ella.— vas a sentir un poco de molestia si sientes dolor me avisas

Introdujo un aparato blanco y alargado, Kevin estaba que le daba un infarto al ver el tamaño de esa cosa.

—¿Eso no va a lastimar a mi hijo cierto?— le dijo mientras sujetaba la mano de Alejandra.

—No, este aparato no le hará daño al feto ni a la madre.

—Eso espero— fue lo único que dijo
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