—¿Lorenzo?
En un instante, todos quedaron boquiabiertos. El rostro de Yelena se sonrojó de repente:
—¡Él… realmente vino!
Ella le había advertido con claridad que no se arriesgara, que no jugara con su vida. Pero él, sin embargo, cumplió su promesa y apareció justo a tiempo.
—¿Quién es este?
—¡No importa! Desafiando en público a las familias Silva y Guzmán, ¡esto es gran noticia!
—¡Sí! ¡No podemos perdernos este material explosivo!
Un montón de paparazzi empezaron a tomar fotos frenéticamente.