—Entrégame a Yelena de inmediato, o de lo contrario, ¡los destruiré a todos!
Lorenzo apuntaba hacia adelante con una mano y, una expresión sombría en su rostro. Podía tolerar las provocaciones de cualquier persona, pero amenazarlo secuestrando a alguien tan cercano era tocar la fibra más sensible del señor Águila.
¡Pum! Con solo levantar la mirada, el aura aterradora que emanaba de Lorenzo dejó inconscientes a una gran cantidad de asesinos de la familia Pérez. Cientos de personas tiradas en el s