—¡Ah! Lorenzo, ¡no te pases, ya no diré nada más!
Lucía estaba tan asustada que su rostro se volvió pálido al instante, sacudió la cabeza y temblando de pies a cabeza.
Lorenzo soltó una risa amable y la soltó.
—Así está muy bien.
Lucía, enfadada y avergonzada, le dijo:
—Eres un completo loco violento, siempre recurriendo a la violencia. ¿No te das cuenta de que me preocupaba por ti?
Lorenzo se rió entre dientes.
—No te preocupes, si me atrevo a golpearlo, ya estoy completamente preparado pa