Una mujer de aspecto hermoso y cabello largo, vestida con el uniforme de la tienda, irrumpió de repente, hablando sin parar:
—Conozco a este miserable, ni siquiera tiene un título universitario, solo es un pequeño empleado en el grupo Prosperidad, ¡su salario mensual apenas llega a mil! ¿Cómo puede tener cuarenta millones? ¡Es un mentiroso total!
—¿Mónica? ¿Eres tú? —Lorenzo estaba realmente sorprendido. Conocía muy bien ese delicado rostro, era su antigua cita a ciegas, ¡una mujer superficial y