—¿El señor Pérez nos conoce? —le preguntó la mujer bastante sorprendida.
Pablo sonrió y le respondió:
—Después de todo, soy el jefe del departamento de Justicia de Jardinalia. Hemos estado investigando sus rastros. Incluso se ha ofrecido una fuerte recompensa de cincuenta millones por sus cabezas. En estas circunstancias, ¿no crees que es innecesario ocultarte de mí?
Pablo encendió al instante un cigarrillo y miró despreocupadamente a la mujer.
Ella sonrió con desprecio y le dijo:
—Para ser si