Capítulo181
—¡Ah! ¡Lorenzo, puedo caminar por mi cuenta!

Lucía gritó muy asustada, pero Lorenzo no le prestó atención alguna. Sosteniendo con firmeza su cadera con una mano y agarrando su cintura con la otra, la llevó directamente al estacionamiento de la empresa. Abrió de inmediato la puerta del coche y la arrojó adentro.

—Secretaria Pérez, siéntate en el asiento del copiloto, ¡yo manejaré!

Lorenzo se sentó en el asiento del conductor y puso sus manos en el volante.

—¡Has sido demasiado brusco!

Lucía abrió
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