¡Pum!
Antes de que terminara de hablar, Lucía le dio una fuerte bofetada en la cara al instante.
—Señor Juárez, no olvides que soy Lucía de la familia Pérez en la capital provincial, ¡no soy una chica de clubes nocturnos!
Lucía dijo con total frialdad: —¡Pagarás un precio por atreverte a tocarme!
Después de decir eso, levantó la barbilla con gran orgullo y se disponía a bajar del coche. Pero en ese momento, fue agarrada por el cabello por Gregorio y arrojada de regreso al otro extremo del coche