Aleks tampoco fue a la empresa al día siguiente así que llevamos a pasear a Neva, lo sentí un poco distraído en el teléfono hasta que por la tarde finalmente recibió una llamada.
–Tengo que firmar unos documentos con urgencia –mencionó.
–No te preocupes, ¿necesitas qué preparé algo?
–¿Preparar? ¿Por qué? –dudó.
–Supongo que trabajaras aquí –mencioné.
–Por supuesto que no, le dije a mi asistente que los deje en mi escritorio, iré ahora mismo. –Se detuvo y me miró. –¿Me quieres acompañar?
–¿