–Les agradezco mucho –me despedí del último proveedor.
Todos sonrieron, aceptaron y nunca faltó el que me invitó a una cena hasta que finalmente se despidieron. Cuando subieron al ascensor y las puertas se cerraron me di la vuelta para abrazar a Jorge.
–¡Lo logramos! ¡No puedo creerlo!
–Lo sé, hermosa –chilló –. Pero ahora tenemos mucho más trabajo, así que no me vuelvas a dar estos sustos por favor.
–Perdón, Jorge, es que Sean me llamó de último minuto para pedirme que firmará algo en la em