Love and Demons. Extra: Segunda ronda.
Una noche más en la que Ron se acercaba a la barandilla que limitaba el pasillo de su oficina, pudiendo ver todo lo que había bajo sus pies, desde ese sitio.
Cada Demons tenía su lugar, pero él se olvidó de cuándo sintió que tenía uno fijo. Amaba estar en movimiento, aunque alguna vez extrañó… No supo lo que extrañaba, pues en sí no era melancolía por un pasado, sino algo más.
Alaya seguía en las piernas de Liban, en tanto él disfrutaba verla reír, tomar y divertirse como pocas veces sucedía.