LA REINA DEL MAFIOSO. Extra: Hasta el último aliento.
El viento cálido y el aire puro acarició el rostro de Keyla, al momento en que Aarón decidió abrir la puerta de la limusina.
Ella ensanchó su sonrisa al colocar un pie en las piedras que formaban un camino desde donde aparcaron, hasta cierta parte de zona que sus ojos alcanzaron a ver.
El retorcijon en su estómago le restó tranquilidad. La sensación en su pecho la hizo sentir que aún debía buscar algo de lo cual sostenerse.
No era lo mismo una boda repentina y con situaciones que podía evadir