Capítulo 13.
La llegada de Micaela a su casa no era algo que Adrián hubiese querido presenciar, pero no tuvo más alternativa que hacerlo cuando antes de levantarse escuchó su exigente voz pidiendo hablar con su hija.
El gato siguió estando en su espalda, pero solo lo apartó y caminó afuera de su habitación para dejarlo en la habitación de su dueña.
Esta vez no fue tan sutil y abrió la puerta encontrando a Valentina con las manos sobre su cara al oír los alegatos de su madre.
__ ¿Sales o suelto a Rasha? -