—¡Qué exagerada! Entonces, tendré que prepararme bien para la batalla.
Camila se frotó las manos como si estuviera a punto de pelear, mientras Aurora se contenía la risa. Camila había vuelto, y tenerla cerca en sus días más oscuros era reconfortante.
—Señorita Guzmán, ¿quién es esta jovencita?
Tiffany salió justo en ese momento de su oficina y, al ver a Camila, la escudriñó de arriba abajo con los labios ligeramente curvados, apreciando su apariencia.
—¡Guau, por fin conozco a mi ídolo! Señorita