—De acuerdo.
Viendo que no había más objeciones, Linda también se sintió aliviada.
Cuando llegó la hora acordada, ambas estaban en Mesón, pero no veían señales de la otra parte.
—Esta persona, nos cita y luego llega tarde. No parece tener ningún interés real— comentó Camila, algo irritada, mientras tomaba un sorbo de su jugo. Linda también miró su reloj de muñeca y dijo: —Esperaremos diez minutos más. Si no llegan para entonces, nos iremos.
—Solo diez minutos.
……
Aurora se puso una gorra y gafas