—Ezequiel, la señora me llamó por teléfono para que te cuidara bien. Ven conmigo.
La voz de Jazmín seguía siendo suave, pero ahora con un toque más cauteloso. Yago, que la abrazaba de la pierna, miró preocupado a Ezequiel con labios pálidos,
—Papá, ¿puedes volver con mamá y Santiago?
—Ustedes dos hablen primero.
Valentín salió apresuradamente del compartimiento, aún mirando hacia la ubicación del compartimiento con cierta preocupación, esperando que sus absurdas divagaciones de hace un momento