Cuando recordaba la última cosa que Aurora había hecho, que fue reunirlos a ella y a Benicio de nuevo, sus ojos no podían evitar humedecerse.
—Sí, nos quedaremos. Señorita Guzmán no está, pero los productos de la empresa deben continuar— dijo Benicio, poco elocuente pero esta vez hablando con firmeza.
Si no fuera por la señorita Guzmán, él y Tiffany no sabían cuánto tiempo habrían perdido, e incluso podrían haber pasado el resto de sus vidas lamentándose por la incomodidad.
—¿Realmente creen que