Los Mendoza estaban en caos, rápidamente llevaron a don Osvaldo al hospital. Jazmín seguía a Ezequiel con preocupación en los ojos.
—Ezequiel, ¿crees que el abuelo estará bien?
Ezequiel apartó la mirada de la puerta de la sala de emergencias y la dirigió hacia Jazmín. No hubo consuelo en sus palabras, solo una leve indiferencia en su rostro.
—Toma un taxi de vuelta— dijo fríamente.
—Lo siento, es por mi culpa que el abuelo está en el hospital— se disculpó Jazmín.
—No tiene nada que ver contigo.