—Señorita Guzmán, ya es la hora de...—La secretaria Linda no esperó su respuesta y entró emocionada, caminando con tacones altos. Sin embargo, sus palabras se detuvieron en seco al ver a Ulises en el baño, y su mente sorprendida tardó un momento en entender.
El baño de la oficina del CEO, un lugar tan privado, y el señor Mendoza estaba dentro. Aurora, preocupada por malentendidos innecesarios, salió rápidamente, extendiendo la mano para explicar:
—Me quemé un poco la mano, así que la enjuagué c