Ulises recuperó la sonrisa habitual en su rostro, pero luego frunció el ceño,
—Acabo de regresar y escuché a los sirvientes decir que te mudarás. ¿Es cierto?
—Sí.
Aurora asintió. Sin necesidad de ver a Ezequiel, el tiempo pasaría más rápido. Después de un mes, habría completado los trámites de divorcio y se liberaría.
—Ya que has decidido mudarte, te apoyo. Justo vine en coche, así que prepárate, te llevaré.
Ulises sonrió de manera amable. Si no fuera por el uniforme que recordaba su posición,