En todo lo que llevaba de vida siempre me encantaron mis cumpleaños, eran los únicos días en que mi padre y mi madre estaban todo el día conmigo y mi progenitora no tenía el semblante de estar oliendo estiércol todo el tiempo. Eran día tan bellos y adorados por mi parte, en esos días solo era yo; para los ojos de mi familia en esas veinticuatro horas yo era el centro de atención, no se hablaba de la belleza de Josselyn ni de su inteligencia sobresaliente ante nuestros demás familiares, ni de cu