No deje de correr por ningún motivo, recordé de inmediato el lugar que Val me había indicado hacia unas noches atrás. No preste ningún tipo de atención al lado al que me dirigí, lo único que sabia era que tenia que seguir y seguir mientras que las lagrimas me recorrían las mejillas sin fin. Aunque ya no deseaba llorar, me sentía inútil e indefensa cuando lo hacía, me enojaba que desde la llegada de Val a mi vida lo único que hacía era llorar. No obstante lo peor era que todas esas veces lloraba