—Ninguna mujer me había golpeado antes
—Sorpresa ya lo hice
—Entonces hay que amaestrarte
—No soy un animal...
—Pues te compartas como uno, sin entender cuando alguien te dice que guardes silencio y toda desobediencia merece un castigo...
No dijo nada más me tomo de los hombros y me lanzo sobre la cama, intente levantarme rápidamente, pero no logre hacerlo pues el subió sobre mi; llevando mis manos hacia arriba, sentí como mi blusa se iba subiendo hasta quedar a la altura de mi pecho.
Pasó su