Capítulo 72: El Código del Silencio
El silencio en la oficina era tan pesado que se podía sentir en la piel. Damián seguía de pie, con el ceño fruncido y el teléfono en la mano, listo para mover millones con una sola llamada. El abogado Rivas, sentado frente al escritorio, ajustaba sus gafas con nerviosismo, mirando la pantalla donde la imagen de Marcos acababa de desaparecer.
—Elena, escúchame —insistió Damián, su voz cargada de esa protección posesiva que lo caracterizaba—. No tienes que pasa