Capítulo 11: Un refugio en las alturas
Damián condujo en silencio durante veinte minutos, mirando constantemente por los espejos retrovisores para asegurarse de que nadie los seguía. No fueron a la mansión familiar. En su lugar, el coche entró en el garaje subterráneo de un rascacielos de cristal en el centro financiero.
—¿Dónde estamos? —preguntó Elena, sintiendo que la adrenalina empezaba a bajar, dejando paso al dolor de los golpes.
—Mi ático privado —respondió Damián, apagando el motor—. Na