POV de Genie
El silencio dentro de la cabaña era asfixiante.
Nuestro hijo —apenas tres días de vida— acababa de pedirnos que lo matáramos.
Sus ojos dorados nos observaban con una calma inhumana, esperando nuestra respuesta. Fuera, las luces rojas de los helicópteros se acercaban cada vez más, cortando la oscuridad del bosque como cuchillas.
Sylvan me apretó contra su pecho desnudo, su brazo rodeándome con fuerza posesiva. Podía sentir su corazón latiendo violentamente contra mi espalda. Su otra