POV de Genie
El bosque estaba en silencio, roto solo por mi llanto y la respiración débil de Sylvan.
Sus ojos dorados —los mismos que ahora tenía nuestro hijo— me miraban con una mezcla de agotamiento, amor y algo mucho más oscuro: hambre.
—Genie… —su voz era ronca, más grave de lo normal—. Estoy aquí. Pero no soy solo yo.
Se incorporó lentamente, con esfuerzo. La sangre aún cubría su pecho, pero la herida mortal parecía estar cerrándose frente a mis ojos. El bebé dormía plácidamente entre noso