Clyde no podía creer lo que veían sus ojos.
Debía estar alucinando.
Ella estaba sentada justo frente a él, mirándolo fijamente.
¡Imposible!
Violet.
Su rostro, su voz y su manera de comportarse.
¡Era ella!
La mujer sentada frente a él era su exesposa.
Clyde jamás se equivocaría con su voz.
Jamás se equivocaría en nada relacionado con ella, sin importar cuántos años hubieran pasado.
Sin embargo, ella solo lo miraba, con los ojos muy abiertos y llenos de lágrimas.
No dijo una sola palabra ni respo