Al día siguiente, Juan Pablo recibió noticias de Marco y él autorizó que llegara a la casa nueva, porque necesitaba hablar con él.
Salió de su habitación y tenía la necesidad de disculparse con Elizabeth, entró a su habitación y no la encontró; al acercarse a la ventana vio a Elizabeth tomando el sol y Samuel estaba colocándole protector solar en la espalda. Su mirada se oscureció, un enojo indescriptible se apoderó de él y salió inmediatamente hacia la alberca.
Cuando se acercó, aclaró su garg