Despierto sobresaltada por un ruido de la puerta, en el umbral de esta, hay una persona a la cual no puedo ver porque esa zona está oscura, pero si puedo distinguir su silueta y defino que es mujer.
- Hola, querida- me tenso de pies a cabeza con su voz. No por favor, no otra vez.
No me puede pasar dos veces, no pudo perder a dos personas a la misma vez, no cuando son tan importantes para mí.
La persona que me saludo sale de su escondite y para mí decepción y desesperación es la mismísima dueña