Entro despacio, casi con miedo, al cuarto de hospital donde está Lucas postrado en una cama. Sin animo de despertar.
Suspiro ante este último pensamiento.
Una lágrima cae de mis ojos sin que me dé cuenta. Es triste verlo así: tan vulnerable, tan frágil, tan pálido. Me duele en el alma no saber si va a despertar y poder decirle que ya lo perdoné, que lo amo con todo mi corazón, que estoy dispuesta a dejarme llevar por su amor y que no creo que pueda vivir sin el. Por lo menos no otra vez.
M