—¡¿Quién demonios te crees?! ¡Mírate! ¿Qué clase de chica llegaría como pollo mojado a casa de alguien? Ash Alguien venga y eche…
—¡Mamá!
Conrad desde lo alto de la escalera le gritó disgustado a su madre. Deliberadamente ignoró a la mujer y se dirigió a Larissa.
—¿Lari? ¿Qué sucedió? ¿Estás bien?
La chica al escuchar su sobrenombre de sus labios y ese cálido tono, sintió como en su pecho parecía florecer algo precioso y cosquilleante.
«Si, él es el único que se preocupa por mí…»
—¡Conrad!