Isabel se alteró tanto que empezó a toser violentamente antes de terminar de hablar.
Las máquinas empezaron a sonar y Antonio corrió a darle palmaditas en la espalda:—Isabel, estás muy débil, no hables más.
—¡No me toques! —Isabel apartó a Antonio de un manotazo y me miró con una sonrisa maliciosa —María, tú y tu madre pagaron por sus maldades, mira a tu madre... tan joven y... *cof* *cof*
Apenas pudo decir unas palabras cuando volvió a toser violentamente, parecía que se había ahogado y no podí