En lo alto del edificio, la majestuosa inscripción que proclamaba "Fortalecimiento militar de la patria" hizo crecer aún más la admiración y el respeto en mi interior.
Al acercarme en el auto, efectivamente había alguien esperando abajo. Era una persona familiar para mí. La última vez que visité Casa Montero, mientras conversaba con Lucas en la entrada, él fue quien se acercó para recordarle que era hora de partir.
Estacioné y bajé con mi maletín.
—Señorita Navarro, soy Jimmy, secretario del señ