-¡Vaya habilidad que tienes! -lo elogié mirándolo.
Él sonrió. -Lo acabo de buscar en internet, aprendiendo sobre la marcha.
Me reí con más ganas: -El señor Lucas definitivamente es excepcional, todo le sale a la perfección.
-Gracias por los halagos, señorita Navarro.
Nos quedamos ahí, intercambiando cumplidos.
Compartimos el té, turnándonos hasta terminarlo.
Lucas devolvió la taza y volvió a rodear mi cintura con su brazo.
-María, tengo que decirte algo serio.
-Dime -lo miré con amor en los ojos